Día 20

Aranda de Duero, 23 de junio 1993

Estimado Virgilio, temprano como nunca llegué al terreno para desabrigar la obra de ladrillo, y comprobar la dureza de la misma: la superficie aún se notaba algo granulosa, pero me pareció suficientemente fuerte para instalar la suspensión de la sonda y dar forma final al pozo.

Primero acorté el tubo de plástico. Esto hizo posible que una persona de estatura media echara un vistazo en lo profundo. Un guijarro, echado después del vistazo, cayó al agua del pozo con un extraño resonar del eco. Con este acto inauguré el pozo como portavoz del licor locuaz del pasado.

El cemento no adhería bien a la superficie vertical de la columna, y las miradas críticas del público presente tampoco beneficiaban una buena aglutinación.

Un anciano, pasando a pequeños pasos, preguntó si la obra en construcción "sería un urinario público".. Desencantados ambos, proseguimos nuestras actividades.

Después del almuerzo, Henk y yo llevamos la vitrina a la Biblioteca Municipal. Todavía vacía, la dejamos en la antesala de la sala de lectura. Sin esfuerzos, el mueble se adaptó al curioso conjunto de cenizero de pie, sillón de fumador, y pila de agua bendita. Con plena naturalidad halló su lugar en aquella esclusa, que regula el ir y venir del silencio.

Atentamente, Arnold Schalks.

Arnold Schalks, La vitrina

La vitrina (La historia) Biblioteca Municipal

110 x 53 x 110 cm.