Aranda de Duero 21 de junio 1993
Estimado Virgilio, esta mañana llegó la hora: con peligro para nuestras espaldas, Henk Spronk y yo fuimos a recoger la arena tan esperada del arenal. La carga, por un valor de dos mil pesetas, la depositamos al borde de su terreno. Aquella tarde el EQUIPO DE CEMENTO hicimos una tapadera de cemento circular encima del pozo. El resto del día confíe en que la naturaleza hiciera lo suyo.
Atentamente, Arnold Schalks.